
“(…) He amado a solas tanto tiempo que su rostro me ocultaba su rostro y sus ojos sus ojos y su voz su voz. He esperado tanto tiempo que viniera que cuando vino se fue.
Entonces vi que sus ojos eran de piedad. Casi vi llanto en sus ojos soñados. Pensé: ‘se puede morir de presencia’. (…)”.
Alejandra Pizarnik
28 de julio de 1962 (fragmento)
Pizarnik, Alejandra. Diarios. Barcelona: Lumen, 2003





































HERMOSO.