Archivo de la categoría: DIARIOS

Lumen publica una edición ampliada de los diarios de Alejandra Pizarnik

Comparto un fragmento del artículo de Marta Caballero para El Cultural:

La nueva edición aporta unos fragmentos inéditos que conservaba la poeta Olga Orozco, quien a su muerte nombró a Becciu su albacea. Estos papeles que habían estado conservados en un sobre recogen un momento clave en la vida de Pizarnik, el correspondiente a su primera estancia en Francia, cuando tras desprenderse del ambiente opresor de la sociedad porteña se encuentra con un París lleno de estímulos y de escritores que le fascinan. Son estos unos textos elaborados, escritos a máquina y con correcciones, a diferencia de los de otras épocas, aunque, recuerda la editora, la poeta siempre corrigió, podó y, con toda probabilidad, desechó muchos fragmentos. Como novedad, el volumen también permite al lector asistir a las distintas versiones de cada entrada. Esta fijación por pulir su prosa, unida al hecho de que conservara los diarios, da cuenta, amplía Becci, de que la poeta era consciente del valor intrínseco que tenían y de que planteara publicarlos, como de hecho hizo con algunas partes. No en vano, en su mente figuraba un diario al estilo del de Leonard y Virginia Wolff. 

No se equivocaba Pizarnik cuando escribía que algún día sus papeles estarían en un museo (aunque ella añadió de un instituto psiquiátrico) y hoy la auténtica versión completa se custodia en Princeton.  (Leer nota completa en El Cultural)

FUENTE

Caballero, Marta. Dentro de Pizarnik. Lumen publica una versión “definitiva” y de más de mil páginas de los Diarios de la poeta argentina, escritos entre 1954 y 1972. En: El Cultural, 4 de diciembre de 2013

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Notas sobre el “habla”. Diarios, 6 de noviembre de 1962 (fragmento)

29 de abril de 1936 – 25 de septiembre de 1972

“Notas sobre el ‘habla’.

Angustias metafìsicas ‘laicas’: ¿Quién es el yo? Esto lleva a nada pues el yo no existe. Existiría si fuera profesora de filosofía y pudiera sonreir con ironía por esta pregunta que se hicieron tantas mentalidades poderosas.

Mi estilo es o será, por fuerza, artificioso. A causa del vacío, a causa de tu imposibilidad de apoderarte del lenguaje. El lenguaje me es ajeno. Ésta es mi enfermedad. Una confusa y disimulada afasia. De allí que no pueda oír música. De allí mi facilidad por aprender canciones en idiomas que no sé. Enfermedad de la atención o el enajenamiento. Todo tiene nombre pero el nombre no coincide con la cosa a la que me refiero. El lenguaje es un desafío para mí, un muro, algo que me expulsa, que me deja afuera. Nunca he pensado con frases. Apenas unas pocas palabras que zumban desde mi infancia. Por ejemplo éstas -que en el fondo es una frase harapienta-: ‘Sí, pero lo que yo quería decirle es que…’. Cuando era niña la completaba con palabras inventadas, con un idioma imaginario. Lo que nunca pude es percibir el ritmo del lenguaje, ni ningún ritmo. Cuando leo, leo cada palabra aislada, aún las preposiciones como si estuviera realizando una autopsia. Ello deriva de mi inercia psíquica. Del miedo. En fin, ya es demasiado tarde. (…)

Alejandra Pizarnik

6 de noviembre de 1962, fragmento.

EN: Pizarnik, Alejandra. Diarios. Barcelona: Lumen, 2003

 

Fragmentos del diario de Pizarnik en edición facsimilar

Del centro editores publica una versión facsímil titulada “Fragmentos de un diario. París 1962-1963” que incluye fragmentos del diario de Alejandra Pizarnik.

Comparto un fragmento de la nota escrita por Winston Manrique Sabogal para la sección Cultura del diario El País de España:

Antes de empezar a balancearse en el borde del abismo, Alejandra Pizarnik (Buenos Aires, 1933-1972) ya escuchaba el seductor rugido del fondo silencioso.

“Apenas aparezco todo se vuelve una imagen lejana que está en un lugar al que accedo si me destruyo y me desmorono”.

Pasos literarios del 16 de abril de 1962, encaminados ya a su horizonte definitivo, reflejados en Fragmentos de un diario. París 1962-1963. Una joya personal que por primera vez ve la luz de manera completa y que muestra la clara vocación de libro a que aspiraba convertirlo Pizarnik. Una edición facsimilar de cien ejemplares, reveladora sobre la vida de la poeta y de su carpintería literaria, de cómo utilizaba sus diarios como laboratorio para su poesía y su prosa, y de la estrecha relación entre vida y obra, a cargo de Ana Becciú (poeta, traductora y editora de Diarios, de Poesía completa y Prosa completa, de Pizarnik) y que publica Del Centro Editores, del Centro de Arte Moderno de Madrid. (Leer nota completa)

FUENTE

Manrique Sabogal, Winston. Más luz sobre la belleza oscura de Alejandra Pizarnik. En: El País, Cultura, 23 de marzo de 2013

Diarios, 1º de agosto de 1955 (fragmento)

“(…) En una Biblioteca pública:

Acabo de hallar cuatro libros magníficos. Huelen a polvo y a magia. Adoro las viejas librerías. Lo que me deja consternada es la fecha de la impresión de los libros: Pensamientos de Pascal (1927), Diálogos con Leopardi (1931), Dostoievski por André Gide (1935)… Es decir: ¡antes de mi nacimiento! ¡Cando estaba en la nada! (…).”

Alejandra Pizarnik

1º de agosto de 1955

Pizarnik, Alejandra. Diarios. Barcelona: Lumen, 2003.

Diarios, 13 de abril de 1963

Sábado, 13 de abril

¿La poesía puede? Pensar en Kafka, en Dostoievski. ¿Qué poeta estremece de igual manera? ¿Qué poema da cuenta de los movimientos del espíritu con semejante intensidad?

Alejandra Pizarnik

13 de abril de 1963

FUENTE

Pizarnik, Alejandra. Diarios. Barcelona: Lumen, 2003

Diarios, 9 de noviembre de 1962 (Fragmento)

Imagen: Toma de Memoria Iluminada (capítulo 1), de Molina y Ardito.

9 de noviembre, viernes

“(…)  Cuando yo era una niñita decía siempre sí. Sí al juego, al canto, a las exigencias familiares. Cuando tenía tres años era bellísima y sonreía. Aún mi madre no había ganado, aún las [tachado] no me torturaban. Me ponían sobre una silla y me hacían cantar. Yo cantaba. Me ordenaban silencio. Me callaba. Me mandaban a un rincón con los juguetes rotos y polvorientos y allí  me quedaba. Hoy pienso en esa niñita y me asombra comprobar cómo trabajaron para arruinarme. Labor perfecta. Quedó lo que tenía que quedar: un poco de ceniza. Pero no me quejo. Es idiota defender a los inocentes. Alguien contaba cómo los ojos de Anna Frank eran cada día más enormes, cómo se consumía y lloraba cada día menos. La faena repugnante de mis padres y maestros es semejante. Es igual, quiero decir. Llega un día en que no se llora. Los ojos velan al cadáver que fui. Se la recuerda como a otra, una lejana y muy querida compañera de otros años. A veces hay deseos de vengarla, de putear contra los verdugos. Es la voz de la violada que se alza en un cementerio a medianoche. Todo esto debiera excitar a mi sentido del humor, el único virtuosamente desarrollado que tengo. Porque los otros, aun el del tacto, están averiados y no me sirven. No obstante no me río. Considero que mi infancia ultrajada es un hecho perfectamente serio (…)”.

Alejandra Pizarnik

9 de noviembre de 1962 (Fragmento)

En:

Pizarnik, Alejandra. Diarios. Barcelona: Lumen, 2003

Diarios, 28 de julio de 1962 (fragmento)

“(…) He amado a solas tanto tiempo que su rostro me ocultaba su rostro y sus ojos sus ojos y su voz su voz. He esperado tanto tiempo que viniera que cuando vino se fue.

Entonces vi que sus ojos eran de piedad. Casi vi llanto en sus ojos soñados. Pensé: ‘se puede morir de presencia’. (…)”. 

Alejandra Pizarnik

28 de julio de 1962 (fragmento)

Pizarnik, Alejandra. Diarios. Barcelona: Lumen, 2003