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Múltiples moradas de una poeta, por Susana G. Artal – En: La Nación

Se realiza en Francia la exposición Alejandra Pizarnik: enquête topographique, lieux de création et de vie en la Biblioteca Universitaria Vercors de la ciudad de Le Mans en Francia.

Por esa razón, Susana G. Artal entrevistó al responsable de la muestra, el argentino  Fernando Copello, quien es profesor en la Université du Maine.

Los invito a leer dicha entrevista en el diario La Nación, haciendo clic AQUÍ.

Alejandra Pizarnik: la sonrisa desde el precipicio, por Ivonne Bordelois – En: La Nación

Con motivo de haberse cumplido el pasado 25 de septiembre otro aniversario de la muerte de Alejandra Pizarnik y que la semana próxima ya estará disponible en las librerías de Argentina su correspondencia ampliada, el diario La Nación publicó un texto de Ivonne Bordelois en cual se refiere a estas cartas.

Foto de Sara Facio. En: La Nación

Comparto dos fragmentos breves del mismo y los invito a leer el artículo completo en La Nación, haciendo clic AQUÍ.

Bordelois se refiere a que

Lo que estas cartas señalan es que había en Alejandra una intuición central que daba en el corazón de cada cosa -textos, situaciones o personas circundantes-, ya que nada ni nadie podía escapar a su formidable perspicacia: era el suyo un poderío difícil de conjurar. Pero se matizaba con una extrema sutileza, lirismo y comicidad en todos sus giros, donde lo obsceno y lo delicado alternaban de forma sorprendente. Cautivaba el clima que comunicaba, tanto en sus conversaciones como en sus escritos: las citas exactas, el humor negro o maravilloso, las lecturas abracadabrantes que proponía, su manera de dar vuelta la literatura con una sola frase. Su voluntad de descifrar y poner a prueba, con palabras precisas, “el corazón de las tinieblas”, era admirablemente obstinada, e imponía una suerte de compasión mezclada de reverencia y terror. Por eso acaso su existencia tuvo un breve límite, porque semejante intensidad no era sostenible más allá de ciertos plazos naturales.

Para terminar diciendo que

En verdad, Alejandra Pizarnik encontró ese lugar en el que los lenguajes tiemblan, un lugar que muy pocos poetas pueden alcanzar. Como Kafka y como Vallejo, ella escribe con los huesos, razón por la cual no envejece nunca, porque más allá del sufrimiento, está escribiendo desde lo esencial con lo esencial. Y muchas de estas cartas encierran pasajes donde vibra ese verbo aterido y aterrado que es la voz inconfundible de Pizarnik, sólo que en lugar de estar encerradas en un poema, la reflexión, la imploración que se niega a implorar están ahora dirigidas a destinatarios concretos que serán luego testigos, y se matizan o iluminan con inflexiones personales únicas e insustituibles en cada caso. Por eso son imprescindibles señales de su paso memorable por nuestro mundo, como un cometa que iluminara el fin de una época maravillosa y rebelde que ella ha encarnado y seguirá encarnando hasta la eternidad.

FUENTE

Bordelois, Ivonne. Alejandra Pizarnik: la sonrisa desde el precipicio. En: La Nación, 26 de septiembre de 2014. Disponible en: http://www.lanacion.com.ar/1730269-alejandra-pizarnik-la-sonrisa-desde-el-precipicio-alejandra-pizarnik-multiples-moradas-de-una-poeta