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Sobredosis de Seconal, por Enrique Vila-Matas – En: El ayudante de Vilnius

Enrique Vila-Matas ha publicado en su blog El ayudante de Vilnius un texto dedicado a Alejandra Pizarnik, aparecido por primera vez en Babelia en el año 2001. 

Vuelvo a compartir un fragmento del mismo en este blog, la primera vez lo compartí en abril de 2011 desde Sololiteratura.com con el título de “La poeta que lloró hasta romperse“.

Dice Enrique Vila-Matas:

Crece imparable la leyenda de Alejandra Pizarnik, no porque se matara joven en 1972, sobredosis de seconal, a la edad de 36 años, sino porque las fuerzas de su lenguaje, unas “damas solitarias y desoladas”, resisten el paso del tiempo. Esas damas solitarias eran las palabras, que a su vez para ella eran temas. Cada palabra un tema. Sueño, muerte, infancia, terror, noche. Combinó estos temas incansablemente con una gran confianza en el lenguaje, que paradójicamente acabó despertando en ella la sospecha de que sus palabras tenían una dimensión mortal y tal vez lo único que nombraban era la ausencia.

Alejandra Pizarnik”, escribe Luis Chitarroni. “Basta nombrarla para que en el aire vibren la poesía y la leyenda. Una lírica extrema y también una tragedia”.

Crece imparable el mito de Alejandra Pizarnik, sobre todo entre los lectores jóvenes, que ven en ella a alguien de la estirpe de Lautréamont y Artaud, que ven en ella, como ha dicho Ana María Moix, a una poeta que se internó por infiernos raramente visitados por la poesía contemporánea escrita en castellano. Crece su leyenda entre los jóvenes porque éstos andan averiguando por su cuenta, no porque se lo faciliten las editoriales de ahora, que hubo en la literatura unos tiempos en los que los escritores eran figuras envueltas en el misterio, personajes excéntricos e inexplicables. Gente de otro mundo, no como los escritores actuales que en su mayoría declaran ser gente común y corriente, que tiene en el banco una cuenta corriente y administra la literatura desde el burócrata escritorio de su despacho corriente. (Seguir leyendo en “El ayudante de Vilnius“)